
piedrabuena

Castillo de Miraflores









Castillo de origen musulmán construido en el siglo IX sobre un cerro en las afueras de la actual población y frente al Castillo de Mortara. Conserva los 166 metros de perímetro de su muralla construida en tabiya (tapial) y mampostería. En su distribución se aprecia una torre de cuatro alturas, un aljibe, una bóveda gótica de ladrillo, una gran caballeriza y dos almacenes, entre otras dependencias. La fortaleza pasaría a poder cristiano a mediados del siglo XII, siendo recuperado por los almohades en el año 1.196; en el año 1.212 sería recuperado definitivamente por la Orden de Calatrava. A lo largo de su historia sufrió diversas modificaciones, tanto en el interior como en el acceso al castillo. En el año 1.684 Alonso de Mesa y Toledo obtendría del rey Carlos II el título de Conde de Piedrabuena, tras adquirir el señorío en la desamortización de los bienes de la orden militar. Actualmente es una ruina sobre la que se han efectuado obras de consolidación recientemente, siendo su configuración igual a la que presentaba en el año 1.572, cuando Piedrabuena se separó de la Orden de Calatrava.
Castillo de Mortara









El origen del Castillo podría remontarse al siglo XIII, siendo propiedad de la Orden de Calatrava. En el siglo XV su configuración sería una Torre de dos plantas rodeada de muralla con caballerizas y horno de cocer que utilizaban los habitantes de la población. Fue residencia de los Comendadores de Piedrabuena, realizándose en él obras de ampliación, modificación y adaptación según las necesidades de sus ocupantes. En el año 1.563 el rey Felipe II ordenaría la restauración de la Fortaleza, volviendo a estar en ruinas en el siglo XVIII. Desde 1.901 es propiedad del Ayuntamiento y se utiliza como plaza de toros y para actos culturales.
Puente romano de la Peralosa





Construido a las afueras de la población, próximo a la CR-721, el puente romano permitía (y permite) salvar el antaño caudaloso Arroyo de la Peralosa, siendo entonces una importante vía de comunicación para personas y ganado. Su estado es ruinoso, aunque aún puede utilizarse para lo que fue construido: cruzar el arroyo.
Cruces de Mayo. (de Brezo)









Es quizá la fiesta más popular de la Villa. Aunque se cree que su origen pudiera remontarse a tiempos de Alfonso VIII y la reconquista, lo cierto es que se trataba de una fiesta pagana que ensalzaba la naturaleza, el agua, las plantas y animales criados en estado salvaje. Se "plantan" dos tipos de Cruces, las de tela y -las más espectaculares- las de brezo. Estas últimas se construyen a base de flor de brezo, corcho, ajedrea, romero y otras plantas silvestres, fluyendo en ellas el agua. Las Cruces de Mayo son un deleite para la vista, el olfato y el oído.