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Soria

Muralla urbana

A comienzos del siglo XIII cuando Sancho VII el Fuerte de Navarra atacó la ciudad, entonces villa. Sancho IV de Castilla a finales de ese siglo decidió construir el recinto amurallado exterior, pues un documento de esta época habla sobre el dinero destinado a la “cerca de la viella. Ocho puertas permitían el acceso al interior de Soria, la del Puente en el río, la de Nájera al norte, la del Rosario frente a la iglesia de Santo Domingo, la del Postigo en el Collado, la de Rabanera en la calle, la de Valobos cerca del cementerio, la Puerta Nueva junto al convento de santa Clara y el Postiguillo junto al Sotoplaya. De estas puertas hoy en día solo se conserva el Postiguillo de San Gines.

Durante la Guerra de la Independencia el general José Joaquín Durán ordenó su derribo, llegando hasta nuestros días tan solo algunos tramos.

Iglesia de Santo Domingo

La Iglesia de Santo Domingo es uno de los monumentos más destacados de la ciudad de Soria. Su construcción se inició a mediados del siglo XII y fue ampliada a finales de ese mismo siglo.

Lo más destacado de la iglesia de Santo Domingo es su espléndida fachada occidental, considerada una de las más bellas del románico español. Fue encargada por el rey Alfonso VIII a finales del siglo XII. La fachada es una auténtica representación de la biblia en piedra, con el fin de acercar la religión cristiana a una población, en su mayoría analfabeta. Encima de la portada se halla un rosetón decorado por varios arcos concéntricos ornamentados con un bestiario de seres monstruosos y motivos vegetales.

Puente Fortificado

Su fecha de construcción se supone que coincidía con la de  la muralla de la ciudad, aunque se sabe documentalmente de su existencia a mediados del siglo XII.

En 1509  los Reyes Católicos ordenaron iniciar "la reparación de la muralla y el puente"

En 1538 se concedió permiso para desmantelar la iglesia de Santa Cristina, situada en las inmediaciones, y utilizar su sillería para reparar el Puente de Piedra.

Consta de ocho ojos con arcos de medio punto. Sus pilares aparecen custodiados por tajamares sobre los que se han ensanchado los laterales en la última restauración. Salva el desnivel existente entre las dos orillas que se encuentran a distinta altura manteniéndose un único carril para la circulación.

El arco de mayor anchura es el central. A partir de este la luz de los arcos decrece gradual y simétricamente hacia ambos lados, siendo los de menor ancho los ubicados en cada extremo.

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