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A POBRA DO CARAMIÑAL

Torre Bermudez

A mediados del siglo XVI el mercader don Juan Domínguez Giance y su esposa Constanza Domínguez de Búa construyeron este singular edificio coincidiendo con  una época de especial esplendor en Puebla del Caramiñal, que había sido elevada a la categoría de villa. D. Ramón del Valle-Inclán Bermúdez de Castro y Doña Dolores de la Peña, padres de D. Ramón del Valle-Inclán, fueron propietarios y últimos residentes del palacio. A finales del siglo XIX es vendido al empresario Manuel Lojo,  que lo utilizará desde ese momento como almacén de salazón.  Valle-Inclán solicita a Alfonso XIII la recuperación de la torre y un titulo de nobleza, siéndole denegadas ambas.

Pazo Xunqueiras

En el siglo XIII fue construida por orden de Fernán Martín de Xunqueiras, como torre-fortaleza con carácter defensivo. El palacio se construyó en el siglo XIV.  Como consecuencia de la Revuelta Irmandiña a mediados del s. XV, fue parcialmente destruido. Esteban de Xunqueiras, al que los Reyes Catolicos concedieron el señorío de O Caramiñal por su participación en la conquista de Granada, llevaría a cabo  la reconstrucción.
En el siglo XIX era propiedad de los Medinacelí ,siendo adquirida más tarde por el político Senador del Reino, Eduardo Gasset y Chinchilla, hijo del político y periodista pontevedrés Eduardo Gasset y Artime y tío del filósofo José Ortega y Gasset, familia a la que pertenece en la actualidad.

Del siglo XIII, se conserva únicamente la torre del homenaje, alta y sobria, con un característico talud defensivo en su parte inferior, sin más vanos que unas angostas saeteras y coronado por cuatro garitas de vigilancia en cada esquina.

A la antigua fortaleza militar se le añaden nuevas dependencias en estilos que van desde el Renacimiento al Barroco, destacan  el claustro renacentista, terminado a principios del siglo XVII

de planta cuadrada, con arcos de medio punto en su parte inferior y columnas menores que sujetan el techo en su parte superior.

La fachada lateral opuesta a la torre del homenaje está dominada por una portada clasicista en la que destaca la torreta circular a la que la balaustrada barroca añadida con posterioridad convirtió en una terraza-mirador.

El acceso al conjunto a través de un peculiar camino flanqueado por plátanos termina en un pequeño jardín vallado de tipo francés.

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