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Forna

Castillo

Es de origen islámico y perteneció al señorío de Al-Azraq. Fue conquistado por Jaime I  en el año 1.258 y donado a Arnaldo de Romaní.

Consta que en 1262 el castillo de Forna estaba administrado por Bernat de Guillem, capitán de ballesteros, que luchó contra Al-Azra. En el año 1.325, siendo propiedad del conde de Cardona, Jaime I creó la baronía de Forna para su hijo.

Vicent Escorza, Pere Busquets,  Pere Posadores y la familia Cruilles fueron distintos propietarios del castillo. Esta última la mantendría la propiedad hasta el siglo XVI. Más tarde, a lo largo del siglo XVII, sería de propiedad de la familia Figuerola, y en el siglo XVIII, de la familia Juliá y del barón de Santa Bárbara.

Se encuentra en muy buen estado. Además, hay construida en sus cercanías un área de descanso con aparcamiento de vehículos. 

Se conserva todo su perímetro original y las cuatro torres de planta cuadrada de sus esquinas. Todas sus aberturas están  remarcadas en ladrillo.

La entrada al castillo se encuentra en su fachada Norte y es una puerta de medio punto, dando paso, a través de un cuerpo de guardia, al patio de planta rectangular y a dos alturas, en donde se encuentra uno de los  aljibes. 

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