
Montesa

Castillo









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Fue la sede de la Orden de Montesa, y está situado en la cumbre del montículo que domina la villa. De estilo gótico valenciano destacaba por sus gruesos muros, fuertes torres y espaciosa plaza de armas, en la que podían formar hasta 2000 hombres.
Hasta que en 1277 el rey Pedro III de Aragón tomó el castillo por asalto, el lugar fue refugio de los musulmanes disidentes.
El rey Jaime II de Aragón lo reconstruyo y amplió donándolo a la nueva Orden, que adopto el nombre de Montesa. La citada Orden pasó a poseer el Maestrazgo en 1347 al comprar a Pedro IV de Aragón numerosas villas y castillos.
Se convirtió en casa madre de la Orden, donde los monjes-caballeros seguían la regla de San Benito. La fortificación fue totalmente renovada, de acuerdo con las nuevas funciones que debía desempeñar. Su denominación real era "Sagrado y Real Convento de la Orden de Santa María de Montesa y San Jorge de Alfama". Las órdenes de Santiago, Calatrava y Alcántara fueron expropiadas de sus propiedades por los Reyes Católicos, para mermar su poderío, pero no así la Orden de Montesa, que continuó con grandes honores y privilegios y siguió actuando de modo independiente.
El 23 de marzo de 1748 a causa de un terremoto se derrumbó gran parte del castillo y en 1755 un movimiento sísmico ocasionó pánico entre los que lo ocupaban en esos momentos. Fué abandonado aunque sus restos fueron declarados monumento arquitectónico-artístico en 1926, durante el reinado de Alfonso XIII.
Se han realizado diversos trabajos arqueológicos y de consolidación así como la reconstrucción de la sala capitular.
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